lunes, 19 de enero de 2026

ENERO 2026: NO SOMOS TAN DIFERENTES. Una lectura para reflexionar sobre nuestro comportamiento como colectivo (las epidemias)

DIARIO DEL AÑO DE LA PESTE. Daniel Dafoe.




                  En el verano de 2022 decidí releer la obra de Daniel Defoe, DIARIO DEL AÑO DE LA PESTE, que hacía ya entonces 15 años había tenido la oportunidad de consultar y leer durante mis estudios en Sevilla de la licenciatura de Historia. En el marco de una pequeña investigación historiográfica acerca de la peste atlántica de finales del siglo XVI y su influencia en España me sumergí en sus páginas. Con esta distancia que da el tiempo y con la experiencia personal de haber vivido la pandemia de la COVID-19 saco una conclusión fundamental como historiador: a pesar la insistente idea por parte de la comunidad científica de la necesaria distancia en el tiempo (perspectiva) para poder realizar un análisis objetivo y sin influencias venidas o derivadas de experiencias personales, el hecho de vivir este tipo de acontecimientos resulta enriquecedor para el propio análisis si se consigue al mismo tiempo ser consciente de las diferencias de los escenarios en cuestión. 

                  La lectura de la obra de Defoe y del relato que hace de una epidemia de peste hace que nuestra visión de este tipo de cuestiones y de los comportamientos humanos se haya complementado, fruto de la suma del “poso” conformado por el conocimiento histórico acumulado y de la experiencia de campo de la que hemos podido extraer enseñanzas básicas al tiempo que nos adentrábamos en las páginas del libro de Daniel Defoe. 

                  Defoe publicó esta obra en 1722, cuando el tema estaba de actualidad por la peste de Marsella del año anterior, después de meses de preparar este sensacional reportaje retrospectivo sobre la epidemia de peste bubónica de Londres, que en 1665 causó más de 100.000 víctimas. Se trata de una impecable reconstrucción que abarca toda la vida de la ciudad durante aquellos trágicos meses, un relato que por su viveza y sus detalles parece de un testigo presencial (aunque entonces el autor sólo tenía 5 años). Su crónica de la peste ha pasado a la historia como un modelo de narración escrupulosa, apasionante y llena de verdad humana. No olvidemos que estamos hablando del mismo autor de Robinson Crusoe.

                  Estas son los 10 argumentos que consideramos clave para su lectura y su comparación con nuestros días:

1.        Las desigualdades sociales son determinantes para entender los efectos de la epidemia, antes y ahora. El autor destaca que la peste “se centraba principalmente en las parroquias de extramuros, que, por estar más pobladas, y también por estar habitadas sobre todo por gente más pobre, era mejor presa para el mal que las de las de la ciudad propiamente dicha”.

 

2.        En situaciones de desesperación es el momento de los “predicadores”:

 

Así la hipocondriaca fantasía ve

navíos, batallas, ejércitos en el cielo;

hasta que los ojos más firmes disuelven los vapores,

y todo vuelve a ser lo que era antes: nubes

 

3.        El vital papel desempeñado por los sanitarios (ayer y hoy): “Tampoco es querer negar el esfuerzo y la dedicación de los médicos decir que fueron víctimas del mal común; tampoco es esta mi intención; es hacerles un elogio el decir que arriesgaron sus vidas hasta el punto de que las perdieron al servicio de la humanidad

 

4.        Las ordenanzas concernientes a la epidemia de peste, redactadas y promulgadas por el Lord Alcalde y los regidores de la ciudad de Londres: “gracias a estas medidas, cuando en toda la ciudad morían cerca de mil personas cada semana, dentro del recinto de las murallas solo morían 28, y este recinto, durante todo el tiempo de la epidemia, en proporción fue el lugar más seguro de toda la ciudad”. Son medidas que tienen una relación directa con las que en nuestros días tomamos con respecto a la pandemia de la COVID-19.

 

5.        Resulta interesante que, en un momento del relato, hablando de las medidas, el autor saca 3 conclusiones “que quizás más adelante puedan ser útiles para quienes me lean, si alguna vez deben sufrir una prueba tan terrible como esta”. A nosotros nos interesa la segunda en tanto en cuenta hace referencia a la necesidad de recursos para los sanitarios y su disposición de medios (recortes en la actualidad):

 

2. Fue un grave error que en una ciudad tan grande como esta no hubiese más que un hospital de apestados.

 

6.        Tampoco entonces como ahora se actuó con precaución y previsión: “Es necesario que repita que nada fue más fatal a los habitantes de nuestra ciudad que la singular imprevisión de las mismas gentes, que durante el largo periodo que tuvieron indicios de que se avecinaba la epidemia, no tomaron ninguna precaución”.

 

7.        La cuestión de la INFORMACIÓN (Datos) en estas coyunturas se convierte en un problema (intencionado o no): “Sin embargo, cuando digo que los oficiales de la parroquia no dieron las cifras completas, ni prestaron demasiada atención a ese asunto, que piense el lector cómo se puede ser minucioso en tiempos de una calamidad tan terrible”.

 

8.        “He oído hablar de un apestado que, ante el sufrimiento y los dolores que le producían sus bubones, de los que tenía tres, saltó de la cama en camisa, se calzó y ya que tenía tres, saltó de la cama en camisa, se calzó y ya se disponía a ponerse la casaca; pero tuvo que luchar con la asistencia, quien le arrancó la prenda, pero él la derribo, pasó por encima de su cuerpo, y se precipitó escalera abajo, saliendo a la calle y dirigiéndose derechamente hacia el Támesis -sin más vestido que la camisa- mientras la asistencia corría tras él, llamando a gritos al guardián para que le detuviera; pero el guardián al verle se asustó y como tuvo miedo de tocarle, le dejó pasar; él siguió corriendo hasta llegar a las escaleras de Stillyard, y allí se quitó la camisa y se lanzó al Támesis, y como era un buen nadador logró atravesar el río; y como la marea estaba subiendo, es decir, que iba en dirección oeste, no llegó a la otra orilla hasta los alrededores de las escaleras de Falcon, donde se puso a correr por las calles, desnudo como iba, durante un buen rato, hasta que, al ver que la marea había subido, volvió a echarse al agua, y regresó a nado, tomando tierra en Stillyard, y volvió a ponerse a correr por las calles hasta su casa, llamó a la puerta, subió la escalera y se metió de nuevo en la cama; y esta terrible experiencia le curó de la peste, es decir, que los violentos movimientos de brazos y piernas, pusieron en tensión las partes del cuerpo donde tenía los bubones, es decir, los sobacos y las ingles, e hicieron que maduraran y reventaran, y el frío del agua calmó la fiebre que tenía en la sangre”. Entonces igual que ahora, observamos actuaciones desesperadas en momentos de desesperación. 

 

9.        “(…) una mayor proximidad de la muerta no tarda en reconciliar a los hombres de buenos principios (…). Otro año de peste hubiese reconciliado a todos; el contacto directo con la muerte o con males que amenazan con ella, hubiera esfumado la hiel de nuestros caracteres, borrado las animosidades que nos separaban y nos hubiera hecho ver las cosas con ojos distintos de los que antes lo mirábamos todo”. Se trata de una reflexión de Defoe que no pierde actualidad. Nos recuerdan estas palabras que las mentalidades son las estructuras que más lentamente se mueven en la Historia.

 

10.  “Saldremos mejores”. Ese fue el eslogan que se acuñó en la pandemia, cargado de optimismo, que se acabó evaporando al poco tiempo de volver a la normalidad. Daniel Defoe recoge en su libro una reflexión que representa esta misma tesitura más de tres siglos atrás: “Pero esto no se consiguió, y sobre todo después de que hubiera visto la situación en que se había encontrado la gente, y la afabilidad con la que todo el mundo se trataba en aquella época, prometiendo tener más caridad para el futuro y no promover más rencillas; decía que cualquiera que les hubiera creído que por fin la gente iba a vivir unida con un espíritu nuevo. Pero, como decía, esto no se consiguió. Las discordias siguieron existiendo”. Las 100 últimas páginas del libro son un verdadero tesoro para traerlas a nuestros días y compararlas con nuestro comportamiento ante la pandemia vivida en 2020-2021. 

jueves, 18 de diciembre de 2025

DICIEMBRE 2025: Tres lecturas para la Memoria

1.        LOS AMNÉSICOS: historia de una familia europea. Géraldine Schwarz.

2.        QUÉ HACER CON UN PASADO SUCIO. José Álvarez Junco.

3.        CREÍAN QUE ERAN LIBRES. Los alemanes, 1933-1945. Milton Mayer.



Entre octubre y noviembre de 2024 me sumergí en una trilogía de lecturas, seleccionadas por mí personalmente, que tuvo como epicentro la memoria en Alemania y España tras el nazismo y el franquismo.  Se trata de tres libros con autores muy diferentes, tanto en la formación, en el tiempo de vida, así como en la intencionalidad de cada uno de ellos. Resultó que había escuchado hablar del concepto de “amnistía colectiva inducida” y me aventuré en la recomendación que un librero me hizo sobre la obra de Géraldine Schwarz, Los Amnésicos. Historia de una familia europea (2019), desde la que llegué al libro de Álvarez Junco, Qué hacer con un pasado sucio, puesto que el genial historiador español cerraba la obra de Schwarz en un epílogo en el que abogaba por un código ético para los historiadores. Sin saberlo, dado que la tercera lectura había caído en mis manos en una visita a la Feria del Libro de Madrid de hace varios años, encontré el momento de conectarla con mis intereses. Así fue como terminé esta trilogía inventada sumergiéndome en las páginas de Creían que eran libres. Los alemanes, 1933-1945. En esta obra publicada en los años 50, Milton Mayer, buscando respuestas para su hoy, nuestro ayer, encontró importantes reflexiones que podemos hacer nuestras sin ningún tipo de reticencias. El libro de Mayer recoge una poderosa reflexión a modo de cierre de uno de los mayores conocedores de la Europa de Entreguerras, Richard J. Evans, que bien podría convertir nuestra trilogía en una pentalogía fácilmente, dada su extensísima y prolija producción científica. Dejaremos al gran Evans para otro post. 

   Partiendo de una historia familiar, en un ejercicio de nobleza y valentía humanas, Géraldine Schwarz aborda las lagunas de la memoria de Francia, Austria, Italia y Alemania desde una historia personal de su familia, bajo el concepto de AMNESIA DELIBERADA, algo que el propio José Álvarez Junto se acabará preguntando para el caso español. Muchos años antes, en 1951, Milton Mayer, un conocido periodista judeoamericano, se mudó con su familia a una pequeña ciudad alemana con el objetivo de estudiar qué había hecho posible el ascenso del nazismo, entendiendo este como “un movimiento de masas y no la tiranía de unos cuantos seres diabólicos sobre millones de personas indefensas”. Estas tres lecturas, si se realizan de manera conjunta, inciden en la importancia vital que tiene el ejercicio de la memoria para ayudar a comprender episodios recientes de la historia, sobre todo, cuando estos han generado traumas colectivos tan profundos y que siguen teniendo tanta repercusión en nuestros días y en nuestro caminar por el presente.

                  Estas son los 10 argumentos que consideramos clave para su lectura:

1.        En los tres libros se hace mención al concepto MITLÄUFER, en alemán “personas que siguen la corriente”. Resulta interesante contemplar que los tres autores hacen referencia a estas personas que, sin plantear juicios de valor ni reflexiones morales, simplemente se limitaban a seguir como siempre y no meterse en problemas. En palabras de Milton Mayer: “Las vidas de mis nueve amigos se vieron facilitadas y alegradas por el nacionalsocialismo, tal como ellos lo conocían. Y lo recuerdan ahora como la mejor época de sus vidas. Pues ¿qué son las vidas de los hombres? Había trabajo y seguridad en el empleo, campamentos de verano para los niños y estaba la Hitlerjugend (Juventudes Hitlerianas), que los alejaba de la calle ¿Qué es lo que quiere saber una madre? Quiere saber dónde están sus hijos, y con quién, y qué hacen (…) De modo que todo iba mejor en casa, y cuando las cosas van mejor en casa y en el trabajo, ¿qué otra cosa le imparta a un padre y a un marido?” (pp. 63-64). Sin lugar a duda, esta es la filosofía de vida y explicativa de los “mitläufer” que aparecen recorriendo los tres libros citados.

 

2.        En una búsqueda de solución a la tragedia que supuso el nazismo y la represión franquista, se adoptó la estrategia de la Amnesia Colectiva Inducida. En esta línea, Schwarz habla de una amnesia compartida incluso por el conjunto de la comunidad internacional, sobre todo teniendo en cuenta la actitud de los aliados con respecto al desamparo de los judíos de Europa durante los años previos a la segunda guerra mundial. En su libro, aborda las lagunas de la memoria de Francia, Austria, Italia y Alemania, como una amnesia deliberada. Aquí resulta muy complejo el planteamiento que realiza la autora sobre el proceso de desnazificación y las implicaciones que tuvo en el trato favorable a los industriales ricos y a la elite (amnistía económica), como fue el caso de Günther Quandt (BMW) en Alemania y el de Francia (en su zona) que vio rápido las ventajas de mostrarse generosos e indulgentes con los industriales que, a cambio, eran generoso en los negocios. Para el caso español, Álvarez Junco señala la necesidad de plantear el debate en torno a una cuestión tan importante en España como fue la Ley de Amnistía de octubre de 1977, que descartó toda exigencia de responsabilidades tanto durante la guerra como bajo la dictadura, algo que benefició a ambas partes cuando se proyectó sobre el periodo anterior a 1939, pero que beneficiaba claramente a una parte desde esa fecha hasta el final de la dictadura. “Tal fue el acuerdo que hizo posible la transición, el que benefició a los cargos franquistas y a quienes colaboraron con la dictadura para ejercer su carácter represivo”. Sigue estando pendiente el debate en torno a las enajenaciones de patrimonio y el enriquecimiento de muchas familias afines al régimen, desde lo local hasta lo estatal, para hablar de una historia y memoria completas, de ahí que el propio Álvarez Junco se plantee directamente si hay una amnesia colectiva inducida en España.

 

3.        Se sitúan estas lecturas bajo la apreciación que el historiador italiano Benedetto Croce realizó acerca del fascismo como una enfermedad moral. Se trata de una visión claramente esclarecedora y que facilita comprender la forma de actuar de una sociedad, como la europea de entreguerras y de postguerra, que buscaba en el olvido y la desmemoria una solución a las profundas heridas que se habían abierto y cuya sanación comportaba cambios que no estaban dispuestos a asumir ni a tolerar. Para el caso de España, la memoria democrática es claramente combatida por la política de desmemoria y enaltecimiento del régimen franquista capitalizado por sectores de la derecha y la extrema de derecha políticas. 

 

4.        Géraldine Schwarz no busca señalar responsables, su principal objetivo es comprender cómo funcionaba la Alemania nazi, entender cómo fue posible aquel horror. No adopta una actitud condenatoria, al igual que Álvarez Junco y Milton Mayer, sino comprensiva (intentar comprender). Por ello, insiste en el lado seductor del nazismo, clave de algo que todavía hoy muchos niegan: el apoyo popular que tuvo el III Reich. Este aspecto se puede apreciar en toda la obra de Mayer. La tesis central de la obra de Schwarz es la relación directa que establece entre un honesto trabajo de memoria y el desarrollo de actitudes democráticas y tolerantes en las sociedades actuales. Es fundamental para que cualquier sociedad madure y transite hacia un sistema de libertades y respeto profundos. Por otro lado, observamos que se hace referencia en los libros de Schwarz y Álvarez Junco a “la conveniencia de reconocer las luces y las sombras del pasado y las responsabilidades que no se asumieron ni se exigieron a otros y la carga y los límites que todo ello impone sobre la democracia actual”. En palabras de Álvarez Junco, el historiador tiene que reconocer la complejidad en la mirada sobre el pasado, el honesto reconocimiento de todo lo ocurrido y la ecuanimidad (no equidistancia), todos ellos básicos en la conformación de un código ético para el historiador. Como observación personal, hay que añadir que es una verdadera pena que ninguno de los tres principios esté presente cuando parte de la clase política reflexiona sobre el pasado reciente de España.

 

5.        Álvarez Junco hace una reflexión sobre el peso de los pasados traumáticos en las sociedades humanas (guerras civiles, genocidios, dictaduras, etc.), su posible utilización política y su manipulación al servicio de objetivos actuales. Aquí se hace muy necesario el principio del equilibrio o ecuanimidad, que no equidistancia, porque la guerra civil fue responsabilidad de los conspiradores y golpistas que la forzaron, actuando contra la legalidad constituida, la de la República, que pudo ser problemática, pero nunca ilegítima. Evidentemente, hay una amnesia colectiva inducida en España.

 

6.        En esta línea, además teniendo en cuenta el auge del conservadurismo en la sociedad española y de la mano una visión de la historia claramente cargada de mito y providencia se hace necesario recurrir a la historia en su carácter serio y riguroso, como ciencia social que es, y en palabras del más que reconocido y maestro de historiadores, Álvarez Junco, para responder a la pregunta ¿Qué es España?: “Lo que hoy llamamos España ha sido una construcción histórica, producto de una conjunción de circunstancias políticas y culturales, aunque habría discrepancias, eso sí, sobre la fecha hasta la que podamos remontar su surgimiento: entre finales de la Edad Media, para quienes se conforman con la aparición de expresiones identitarias cobijadas por el término nación, y las Cortes de Cádiz, para quienes exigen afirmaciones explícitas de la soberanía popular”.

 

7.        En su obra, Álvarez Junco pone sobre la mesa el periodo histórico de la Transición en España para hacer una serie de observaciones que demuestra todavía la vigencia y la necesidad de abordar dicho proceso desde una perspectiva realmente histórica. Hace referencia a la idea de la violencia en la Transición como un factor no determinante, pero sí condicionante, dado que estuvo presente siempre en el fondo de la escena. Con todo esto, Álvarez Junco concluye sobre la Transición que no existió un verdadero pacto de silencio u olvido, “otra cosa fue la justicia, entendida esta como la de los juicios penales, la de las purgas, la de las sanciones”. Ahí sí existió un pacto de omisión.

En esta línea, Álvarez Junco plantea la necesidad de diferenciar y aclarar tres conceptos básicos: Memoria Colectiva, Memoria Histórica y Justicia Transicional. Partiendo del hecho de que la Memoria pretende encontrar o construir un sentido y es una fuente muy útil para el saber histórico, la Memoria Histórica sería la memoria de relatos que han llegado al sujeto a través de generaciones de antepasados o de testigos de los acontecimientos. Hoy, Memoria Histórica se usa para referirse a las exigencias de esclarecimiento de hechos, justicia penal, reparación o compensación para víctimas de abusos o crímenes colectivos. 

Así pues, completa este recorrido con la idea de Justicia Transicional como todas las medidas necesarias para la reconciliación y pacificación en los procesos de transición desde un régimen o momento de violencia y opresión política hacia otro de convivencia democrática. De esta forma, entendemos que el concepto de Memoria va completamente unido, y es condición sine qua non, con el de Justicia. Es por eso por lo que muchas veces el pasado llega a parecernos un país extranjero.

8.        “Y usted, ¿Qué habría hecho?”. Así se inicia uno de los capítulos de la obra de Milton Mayer. El autor realiza un verdadero ejercicio de empatía con las 10 personas a las que entrevistó en su experiencia vital a lo largo de los años del III Reich alemán. En este caso, concluye que “ninguno de mis diez amigos llegó a conocer a nadie que participase en el funcionamiento del sistema de deportación o en los campos de concentración”. En un verdadero ejercicio de desentendimiento de las responsabilidades colectivas, algo que actualmente vuelve a cobrar fuerzas en el arco ideológico de la derecha conservadora y extrema, podemos comprender el mecanismo de funcionamiento de la maquinaria del nazismo como una pirámide y llegar a la pregunta, como hace el autor, de “¿qué ocurría con los millones de alemanes restantes?”. Así, cabe sentido leer la respuesta que da el propio autor: “Solo tenían que seguir como siempre y no meterse en problemas. Más fácil, imposible”. Una respuesta que encaja perfectamente en la estrategia norteamericana de desnazificación: nadie fue responsable ni culpable de las atrocidades cometidas más que el führer y los altos mandos nazis. En este sentido, Mayer pone la realidad cotidiana sobre la mesa para fortalecer esta tesis que intenta explicar los motivos que propiciaron los horrores del nazismo: “La gente se afiliaba al Partido para conseguir un empleo o para conservarlo, para ascender en el trabajo o para evitar que les asignasen un trabajo peor, para conseguir un contrato o para no perder un contrato, un cliente, un paciente. Al cabo de un tiempo, 1 de cada 3 hombres trabajaba para el Estado. La República de Weimar acabó con la tradición alemana del funcionariado apolítico y no partidista; los nazis completaron la politización de los empleados del gobierno que los socialdemócratas habían iniciado”.

 

9.        Milton Mayer hace hincapié, para continuar buscando argumentos que expliquen lo ocurrido en Alemania entre 1933 y 1945, en que se trataba de un sistema jerárquico, basado en una obediencia ciega en virtud de la cual “el hombre del tercer escalón nunca osaría imaginar que el hombre del segundo fuese capaz de ordenarle hacer algo malo”. Mayer se pregunta directamente de qué fueron responsables/culpables estas personas que nunca conocieron la responsabilidad del ciudadano soberano (“No sabemos gobernarnos a nosotros mismos, necesitamos una mano de hierro”). En esta línea, incluso extrapolando esta argumentación a nuestros días, es fácil acabar esta argumentación en la pregunta “¿Quién quiere pensar?”, en una clara estrategia de elusión de responsabilidades por parte del ciudadano, que abandonando su deber cívico como tal reniega de esta obligación para convertirse en un verdadero MITLÄUFER y consentir con todo. Por otro lado, elusión que bajo la ignorancia no justifica las atrocidades cometidas por otros/as. 

 

10.  Richard J. Evans, uno de los mayores conocedores de este periodo, pone epílogo al libro de Mayer para sentenciar que este libro “perdura como recuerdo de cómo personas comunes y corrientes y en muchos aspectos razonables pueden ser seducidas por demagogos y populistas, y cómo son capaces de apoyar a un régimen que comete más y más acciones criminales, hasta acabar hundido en la guerra y el genocidio”. Sabias palabras de Evans que tienen su reflejo en la Europa y en la España de nuestros días. 

martes, 18 de noviembre de 2025

NOVIEMBRE 2025: La sociedad de la desconfianza (Victoria Camps)

LA SOCIEDAD DE LA DESCONFIANZA. Victoria Camps (Barcelona, Ed. ARPA, 2025)


           La Sociedad de la (Des)confianza de Victoria Camps abre el portal de “La era del sucedáneo” en el que pretendemos recomendar lecturas haciendo uso de un formato breve y directo. Se trata de 10 ideas interesantes que resumen el libro recomendado. Así pues, después de una reflexión de inicio, cada mes realizaremos una entrada con 10 aspectos fundamentales después de una lectura pausada, profunda y reflexionada, como la de cualquier libro que caiga en nuestras manos, para que mensualmente, las letras marquen el caminar por una vida plena y libre. 

                  Victoria Camps, Catedrática emérita de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos introduce en una lectura, en formato de ensayo, para intentar, a través del análisis ético, llegar a la recuperación de la confianza en un mundo sin dimensión moral de la política y de la vida cotidiana. Leyendo este libro he recordado a un concejal del pleno de la Corporación del Ayuntamiento de El Cuervo cuando en el pleno de septiembre resolvió el dilema ético y moral en torno a la cuestión de la "vaquilla" durante los días previos a la Feria de octubre: si es legal no se mira para ningún otro lugar. Ni el mismo Nicolás Maquiavelo hubiera sido tan eficaz en sus consejos al mismísimo Lorenzo de Medici.

                  Estas son las 10 ideas clave del primer libro:

1.        Nuestra forma de vida se basa en la de una sociedad del consumo sin cooperación y con egoísmo (individualismo). Este camino nos ha llevado a la absoluta desconfianza y al abandono de la lucha por la igualdad, puesto que nos hemos constituido en un “sujeto insensible hacia necesidades ajenas”. Esta concepción reduccionista de la libertad, amparada y defendida por multitud de personalidades públicas, hasta la más ridícula defensa de la libertad ejemplificada en la posibilidad de tomar una cerveza respirando el humo de los atascos madrileños, nos lleva a concebir la misma como la satisfacción inmediata de cualquier deseo. Hedonismo en su máximo expresión. Ante esta situación, Victoria Camps propone la necesidad de un ETHOS a la griega. La búsqueda de una manera de ser, de unas costumbres, de unos valores éticos, etc. que nos oriente en el camino a la recuperación de la confianza social.

2.        “No hay DEMOS sin ETHOS” (p. 33). Más si cabe en una sociedad, la de hoy, donde no hay un nosotros dispuesto a luchar por un bien común. Estamos inmersos en la búsqueda de un nuevo CONTRATO SOCIAL, al más puro estilo Rousseau o incluso Locke, pero que no se base en el miedo (o incertidumbre económica y social). Se hace vital restablecer una cultura de la confianza, ante un panorama de DESCONFIANZA como fenómeno estructural. Victoria Camps aboga por la CONFIANZA como una valor moral y cívico, que no se decreta ni se impone; se construye (desde la educación ética).

3.        “Para los filósofos griegos, el hombre libre era el que ponía su vida al servicio de la colectividad” (p. 43). En esta línea, el presidente F.D. Roosevelt, en su discurso sobre el Estado de la Unión (6 enero 1941), se refirió a 4 libertades que había que añadir a la libertad de expresión y la libertad religiosa: “libertad para trabajar, libertar para disfrutar del fruto del trabajo realizado, libertad de poseer y controlar las propiedades y libertad para participar en un mercado libre y desarrollar plenamente el propio potencial”. Camps hace hincapié en que vivimos en “sociedades atomizadas”, sin vínculos de solidaridad o fraternidad, incapaces de encarar misiones comunes. Es el nuevo individualismo contemporáneo que debilita la cohesión social y erosiona la confianza mutua. Es el contradictorio e imposible en términos intelectuales liberalismo libertario.

4.        Ante este panorama, Victoria Camps plantea la necesidad de forjar un nuevo carácter, dada la crisis institucional ocasionada por la corrupción, la falta de transparencia y la mala gestión, elementos que provocan una profunda desafección ciudadana. Camps defiende que, teniendo en cuenta la educación religiosa que durante siglos ha impuesto la represión de los deseos como reflejo de buen comportamiento, se hace necesario “atreverse a pensar” frente a la ESTULTOFILIA, que para Camps es “el síndrome del pensamiento cero, una búsqueda de entretenimiento y la superficialidad que transforma el psiquismo, refractario al pensamiento y al sufrimiento que este trae consigo” (p. 69). Para combatir esta lacra, Camps propone la solución por la vía de la educación, pero una educación como tarea colectiva (ética pública).

5.        En línea con la idea anterior, la educación colectiva se vertebra en un sistema político denominado “democracia cuidadora” que detecta necesidades y reparte responsabilidades: “el nosotros es la esperanza”.

6.        En una puesta en práctica de las éticas aplicadas, se hace necesario acercarse a las personas. “Los jóvenes han dejado de confiar en un futuro planificable y se han acostumbrado a disfrutar del presente cuando la economía de sus padres se lo permite” (p. 119). La INTERDEPENDENCIA entre las generaciones es una realidad de la que el espíritu individualista no quiere hacerse cargo. “Toda sociedad debe ofrecer el abordaje de las necesidades de cuidado” (p. 127). Ante esto se ha creado una SOCIEDAD CAPITALISTA en la que los valores de la independencia, la autonomía y la autosuficiencia nos ofrecen modelos de vida que condenan forzosamente a la sociedad. Estamos ante la reivindicación y la necesidad humana del derecho a ser cuidado, como un derecho social. Estamos ante el cambio de paradigma de vida: SOLIDARIDAD, COOPERACIÓN Y EMPATÍA (p. 130). Camps ofrece estos valores ante el despiadado capitalismo que nos devora sin compasión.

7.        “No creemos en la Educación” como la concebía Aristóteles, puesto que vivimos una realidad que incita a la competencia, frente a un ethos que busca construir solidaridad. Así se puede apreciar claramente en las últimas leyes educativas. “Es legal, me ciño a cumplir la ley por encima de la ética y la moral” es el reflejo del fracaso del liberalismo individualista que no puede educar moralmente a cualquier comunidad.

8.        Camps hace hincapié en la indiferencia hacia las desigualdades de nuestra sociedad. “Si las diferencias tienen que ser respetadas, las desigualdades que mayormente son económicas tienen que ser corregidas” (p. 157). Poco nos queda que hacer como sociedad ante la tiranía del mérito, aunque los que más la predican son los que menos la cumplen. Libertad, igualdad y fraternidad, valores revolucionarios de la Francia dieciochesca que todavía adolecen de su plenitud, sobre todo el último de ellos, dado que falta el deber hacia la colectividad (p. 164): “nos falta el ethos cívico”. En esta batalla juegan un papel clave la desinformación y la polarización: los medios y las redes sociales multiplican rumores y noticias falsas.

9.        En un camino difícil, Camps propone acercarse a las personas de verdad, con voluntad de servicio, siendo este uno de los deberes pendientes de asumir en un mundo que no deja de advertir con las sucesivas crisis que somos frágiles y dependientes, que la necesidad de compañía y afecto es mutua (p. 196). Ante esto, siguiendo con el desplazamiento de la ética y la amoralidad promulgada y practicada por nuestra sociedad, Camps aboga por madurar moralmente, algo que no implica renunciar a la libertad, “sino entender que la libertad buena va de la mano del discernimiento” (p. 201). Es urgente responsabilidad moral como un compromiso activo con el bien común.

10.  Camps recoge a lo largo de todo su ensayo que la desconfianza actual no es algo circunstancial, es un fenómeno estructural generado por el individualismo, la crisis de las instituciones, la desinformación, la polarización y la incertidumbre social. Se hace indispensable recuperar la confianza a través de la ética pública, la transparencia, la responsabilidad colectiva y la educación cívica.

Abre el libro de Camps, abre tu mente y fortalece tú ética y tu moral.

ENERO 2026: NO SOMOS TAN DIFERENTES. Una lectura para reflexionar sobre nuestro comportamiento como colectivo (las epidemias)

DIARIO DEL AÑO DE LA PESTE. Daniel Dafoe.                    En el verano de 2022 decidí releer la obra de Daniel Defoe, DIARIO DEL AÑO DE L...