jueves, 18 de diciembre de 2025

DICIEMBRE 2025: Tres lecturas para la Memoria

1.        LOS AMNÉSICOS: historia de una familia europea. Géraldine Schwarz.

2.        QUÉ HACER CON UN PASADO SUCIO. José Álvarez Junco.

3.        CREÍAN QUE ERAN LIBRES. Los alemanes, 1933-1945. Milton Mayer.



Entre octubre y noviembre de 2024 me sumergí en una trilogía de lecturas, seleccionadas por mí personalmente, que tuvo como epicentro la memoria en Alemania y España tras el nazismo y el franquismo.  Se trata de tres libros con autores muy diferentes, tanto en la formación, en el tiempo de vida, así como en la intencionalidad de cada uno de ellos. Resultó que había escuchado hablar del concepto de “amnistía colectiva inducida” y me aventuré en la recomendación que un librero me hizo sobre la obra de Géraldine Schwarz, Los Amnésicos. Historia de una familia europea (2019), desde la que llegué al libro de Álvarez Junco, Qué hacer con un pasado sucio, puesto que el genial historiador español cerraba la obra de Schwarz en un epílogo en el que abogaba por un código ético para los historiadores. Sin saberlo, dado que la tercera lectura había caído en mis manos en una visita a la Feria del Libro de Madrid de hace varios años, encontré el momento de conectarla con mis intereses. Así fue como terminé esta trilogía inventada sumergiéndome en las páginas de Creían que eran libres. Los alemanes, 1933-1945. En esta obra publicada en los años 50, Milton Mayer, buscando respuestas para su hoy, nuestro ayer, encontró importantes reflexiones que podemos hacer nuestras sin ningún tipo de reticencias. El libro de Mayer recoge una poderosa reflexión a modo de cierre de uno de los mayores conocedores de la Europa de Entreguerras, Richard J. Evans, que bien podría convertir nuestra trilogía en una pentalogía fácilmente, dada su extensísima y prolija producción científica. Dejaremos al gran Evans para otro post. 

   Partiendo de una historia familiar, en un ejercicio de nobleza y valentía humanas, Géraldine Schwarz aborda las lagunas de la memoria de Francia, Austria, Italia y Alemania desde una historia personal de su familia, bajo el concepto de AMNESIA DELIBERADA, algo que el propio José Álvarez Junto se acabará preguntando para el caso español. Muchos años antes, en 1951, Milton Mayer, un conocido periodista judeoamericano, se mudó con su familia a una pequeña ciudad alemana con el objetivo de estudiar qué había hecho posible el ascenso del nazismo, entendiendo este como “un movimiento de masas y no la tiranía de unos cuantos seres diabólicos sobre millones de personas indefensas”. Estas tres lecturas, si se realizan de manera conjunta, inciden en la importancia vital que tiene el ejercicio de la memoria para ayudar a comprender episodios recientes de la historia, sobre todo, cuando estos han generado traumas colectivos tan profundos y que siguen teniendo tanta repercusión en nuestros días y en nuestro caminar por el presente.

                  Estas son los 10 argumentos que consideramos clave para su lectura:

1.        En los tres libros se hace mención al concepto MITLÄUFER, en alemán “personas que siguen la corriente”. Resulta interesante contemplar que los tres autores hacen referencia a estas personas que, sin plantear juicios de valor ni reflexiones morales, simplemente se limitaban a seguir como siempre y no meterse en problemas. En palabras de Milton Mayer: “Las vidas de mis nueve amigos se vieron facilitadas y alegradas por el nacionalsocialismo, tal como ellos lo conocían. Y lo recuerdan ahora como la mejor época de sus vidas. Pues ¿qué son las vidas de los hombres? Había trabajo y seguridad en el empleo, campamentos de verano para los niños y estaba la Hitlerjugend (Juventudes Hitlerianas), que los alejaba de la calle ¿Qué es lo que quiere saber una madre? Quiere saber dónde están sus hijos, y con quién, y qué hacen (…) De modo que todo iba mejor en casa, y cuando las cosas van mejor en casa y en el trabajo, ¿qué otra cosa le imparta a un padre y a un marido?” (pp. 63-64). Sin lugar a duda, esta es la filosofía de vida y explicativa de los “mitläufer” que aparecen recorriendo los tres libros citados.

 

2.        En una búsqueda de solución a la tragedia que supuso el nazismo y la represión franquista, se adoptó la estrategia de la Amnesia Colectiva Inducida. En esta línea, Schwarz habla de una amnesia compartida incluso por el conjunto de la comunidad internacional, sobre todo teniendo en cuenta la actitud de los aliados con respecto al desamparo de los judíos de Europa durante los años previos a la segunda guerra mundial. En su libro, aborda las lagunas de la memoria de Francia, Austria, Italia y Alemania, como una amnesia deliberada. Aquí resulta muy complejo el planteamiento que realiza la autora sobre el proceso de desnazificación y las implicaciones que tuvo en el trato favorable a los industriales ricos y a la elite (amnistía económica), como fue el caso de Günther Quandt (BMW) en Alemania y el de Francia (en su zona) que vio rápido las ventajas de mostrarse generosos e indulgentes con los industriales que, a cambio, eran generoso en los negocios. Para el caso español, Álvarez Junco señala la necesidad de plantear el debate en torno a una cuestión tan importante en España como fue la Ley de Amnistía de octubre de 1977, que descartó toda exigencia de responsabilidades tanto durante la guerra como bajo la dictadura, algo que benefició a ambas partes cuando se proyectó sobre el periodo anterior a 1939, pero que beneficiaba claramente a una parte desde esa fecha hasta el final de la dictadura. “Tal fue el acuerdo que hizo posible la transición, el que benefició a los cargos franquistas y a quienes colaboraron con la dictadura para ejercer su carácter represivo”. Sigue estando pendiente el debate en torno a las enajenaciones de patrimonio y el enriquecimiento de muchas familias afines al régimen, desde lo local hasta lo estatal, para hablar de una historia y memoria completas, de ahí que el propio Álvarez Junco se plantee directamente si hay una amnesia colectiva inducida en España.

 

3.        Se sitúan estas lecturas bajo la apreciación que el historiador italiano Benedetto Croce realizó acerca del fascismo como una enfermedad moral. Se trata de una visión claramente esclarecedora y que facilita comprender la forma de actuar de una sociedad, como la europea de entreguerras y de postguerra, que buscaba en el olvido y la desmemoria una solución a las profundas heridas que se habían abierto y cuya sanación comportaba cambios que no estaban dispuestos a asumir ni a tolerar. Para el caso de España, la memoria democrática es claramente combatida por la política de desmemoria y enaltecimiento del régimen franquista capitalizado por sectores de la derecha y la extrema de derecha políticas. 

 

4.        Géraldine Schwarz no busca señalar responsables, su principal objetivo es comprender cómo funcionaba la Alemania nazi, entender cómo fue posible aquel horror. No adopta una actitud condenatoria, al igual que Álvarez Junco y Milton Mayer, sino comprensiva (intentar comprender). Por ello, insiste en el lado seductor del nazismo, clave de algo que todavía hoy muchos niegan: el apoyo popular que tuvo el III Reich. Este aspecto se puede apreciar en toda la obra de Mayer. La tesis central de la obra de Schwarz es la relación directa que establece entre un honesto trabajo de memoria y el desarrollo de actitudes democráticas y tolerantes en las sociedades actuales. Es fundamental para que cualquier sociedad madure y transite hacia un sistema de libertades y respeto profundos. Por otro lado, observamos que se hace referencia en los libros de Schwarz y Álvarez Junco a “la conveniencia de reconocer las luces y las sombras del pasado y las responsabilidades que no se asumieron ni se exigieron a otros y la carga y los límites que todo ello impone sobre la democracia actual”. En palabras de Álvarez Junco, el historiador tiene que reconocer la complejidad en la mirada sobre el pasado, el honesto reconocimiento de todo lo ocurrido y la ecuanimidad (no equidistancia), todos ellos básicos en la conformación de un código ético para el historiador. Como observación personal, hay que añadir que es una verdadera pena que ninguno de los tres principios esté presente cuando parte de la clase política reflexiona sobre el pasado reciente de España.

 

5.        Álvarez Junco hace una reflexión sobre el peso de los pasados traumáticos en las sociedades humanas (guerras civiles, genocidios, dictaduras, etc.), su posible utilización política y su manipulación al servicio de objetivos actuales. Aquí se hace muy necesario el principio del equilibrio o ecuanimidad, que no equidistancia, porque la guerra civil fue responsabilidad de los conspiradores y golpistas que la forzaron, actuando contra la legalidad constituida, la de la República, que pudo ser problemática, pero nunca ilegítima. Evidentemente, hay una amnesia colectiva inducida en España.

 

6.        En esta línea, además teniendo en cuenta el auge del conservadurismo en la sociedad española y de la mano una visión de la historia claramente cargada de mito y providencia se hace necesario recurrir a la historia en su carácter serio y riguroso, como ciencia social que es, y en palabras del más que reconocido y maestro de historiadores, Álvarez Junco, para responder a la pregunta ¿Qué es España?: “Lo que hoy llamamos España ha sido una construcción histórica, producto de una conjunción de circunstancias políticas y culturales, aunque habría discrepancias, eso sí, sobre la fecha hasta la que podamos remontar su surgimiento: entre finales de la Edad Media, para quienes se conforman con la aparición de expresiones identitarias cobijadas por el término nación, y las Cortes de Cádiz, para quienes exigen afirmaciones explícitas de la soberanía popular”.

 

7.        En su obra, Álvarez Junco pone sobre la mesa el periodo histórico de la Transición en España para hacer una serie de observaciones que demuestra todavía la vigencia y la necesidad de abordar dicho proceso desde una perspectiva realmente histórica. Hace referencia a la idea de la violencia en la Transición como un factor no determinante, pero sí condicionante, dado que estuvo presente siempre en el fondo de la escena. Con todo esto, Álvarez Junco concluye sobre la Transición que no existió un verdadero pacto de silencio u olvido, “otra cosa fue la justicia, entendida esta como la de los juicios penales, la de las purgas, la de las sanciones”. Ahí sí existió un pacto de omisión.

En esta línea, Álvarez Junco plantea la necesidad de diferenciar y aclarar tres conceptos básicos: Memoria Colectiva, Memoria Histórica y Justicia Transicional. Partiendo del hecho de que la Memoria pretende encontrar o construir un sentido y es una fuente muy útil para el saber histórico, la Memoria Histórica sería la memoria de relatos que han llegado al sujeto a través de generaciones de antepasados o de testigos de los acontecimientos. Hoy, Memoria Histórica se usa para referirse a las exigencias de esclarecimiento de hechos, justicia penal, reparación o compensación para víctimas de abusos o crímenes colectivos. 

Así pues, completa este recorrido con la idea de Justicia Transicional como todas las medidas necesarias para la reconciliación y pacificación en los procesos de transición desde un régimen o momento de violencia y opresión política hacia otro de convivencia democrática. De esta forma, entendemos que el concepto de Memoria va completamente unido, y es condición sine qua non, con el de Justicia. Es por eso por lo que muchas veces el pasado llega a parecernos un país extranjero.

8.        “Y usted, ¿Qué habría hecho?”. Así se inicia uno de los capítulos de la obra de Milton Mayer. El autor realiza un verdadero ejercicio de empatía con las 10 personas a las que entrevistó en su experiencia vital a lo largo de los años del III Reich alemán. En este caso, concluye que “ninguno de mis diez amigos llegó a conocer a nadie que participase en el funcionamiento del sistema de deportación o en los campos de concentración”. En un verdadero ejercicio de desentendimiento de las responsabilidades colectivas, algo que actualmente vuelve a cobrar fuerzas en el arco ideológico de la derecha conservadora y extrema, podemos comprender el mecanismo de funcionamiento de la maquinaria del nazismo como una pirámide y llegar a la pregunta, como hace el autor, de “¿qué ocurría con los millones de alemanes restantes?”. Así, cabe sentido leer la respuesta que da el propio autor: “Solo tenían que seguir como siempre y no meterse en problemas. Más fácil, imposible”. Una respuesta que encaja perfectamente en la estrategia norteamericana de desnazificación: nadie fue responsable ni culpable de las atrocidades cometidas más que el führer y los altos mandos nazis. En este sentido, Mayer pone la realidad cotidiana sobre la mesa para fortalecer esta tesis que intenta explicar los motivos que propiciaron los horrores del nazismo: “La gente se afiliaba al Partido para conseguir un empleo o para conservarlo, para ascender en el trabajo o para evitar que les asignasen un trabajo peor, para conseguir un contrato o para no perder un contrato, un cliente, un paciente. Al cabo de un tiempo, 1 de cada 3 hombres trabajaba para el Estado. La República de Weimar acabó con la tradición alemana del funcionariado apolítico y no partidista; los nazis completaron la politización de los empleados del gobierno que los socialdemócratas habían iniciado”.

 

9.        Milton Mayer hace hincapié, para continuar buscando argumentos que expliquen lo ocurrido en Alemania entre 1933 y 1945, en que se trataba de un sistema jerárquico, basado en una obediencia ciega en virtud de la cual “el hombre del tercer escalón nunca osaría imaginar que el hombre del segundo fuese capaz de ordenarle hacer algo malo”. Mayer se pregunta directamente de qué fueron responsables/culpables estas personas que nunca conocieron la responsabilidad del ciudadano soberano (“No sabemos gobernarnos a nosotros mismos, necesitamos una mano de hierro”). En esta línea, incluso extrapolando esta argumentación a nuestros días, es fácil acabar esta argumentación en la pregunta “¿Quién quiere pensar?”, en una clara estrategia de elusión de responsabilidades por parte del ciudadano, que abandonando su deber cívico como tal reniega de esta obligación para convertirse en un verdadero MITLÄUFER y consentir con todo. Por otro lado, elusión que bajo la ignorancia no justifica las atrocidades cometidas por otros/as. 

 

10.  Richard J. Evans, uno de los mayores conocedores de este periodo, pone epílogo al libro de Mayer para sentenciar que este libro “perdura como recuerdo de cómo personas comunes y corrientes y en muchos aspectos razonables pueden ser seducidas por demagogos y populistas, y cómo son capaces de apoyar a un régimen que comete más y más acciones criminales, hasta acabar hundido en la guerra y el genocidio”. Sabias palabras de Evans que tienen su reflejo en la Europa y en la España de nuestros días. 

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