martes, 18 de noviembre de 2025

NOVIEMBRE 2025: La sociedad de la desconfianza (Victoria Camps)

LA SOCIEDAD DE LA DESCONFIANZA. Victoria Camps (Barcelona, Ed. ARPA, 2025)


           La Sociedad de la (Des)confianza de Victoria Camps abre el portal de “La era del sucedáneo” en el que pretendemos recomendar lecturas haciendo uso de un formato breve y directo. Se trata de 10 ideas interesantes que resumen el libro recomendado. Así pues, después de una reflexión de inicio, cada mes realizaremos una entrada con 10 aspectos fundamentales después de una lectura pausada, profunda y reflexionada, como la de cualquier libro que caiga en nuestras manos, para que mensualmente, las letras marquen el caminar por una vida plena y libre. 

                  Victoria Camps, Catedrática emérita de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos introduce en una lectura, en formato de ensayo, para intentar, a través del análisis ético, llegar a la recuperación de la confianza en un mundo sin dimensión moral de la política y de la vida cotidiana. Leyendo este libro he recordado a un concejal del pleno de la Corporación del Ayuntamiento de El Cuervo cuando en el pleno de septiembre resolvió el dilema ético y moral en torno a la cuestión de la "vaquilla" durante los días previos a la Feria de octubre: si es legal no se mira para ningún otro lugar. Ni el mismo Nicolás Maquiavelo hubiera sido tan eficaz en sus consejos al mismísimo Lorenzo de Medici.

                  Estas son las 10 ideas clave del primer libro:

1.        Nuestra forma de vida se basa en la de una sociedad del consumo sin cooperación y con egoísmo (individualismo). Este camino nos ha llevado a la absoluta desconfianza y al abandono de la lucha por la igualdad, puesto que nos hemos constituido en un “sujeto insensible hacia necesidades ajenas”. Esta concepción reduccionista de la libertad, amparada y defendida por multitud de personalidades públicas, hasta la más ridícula defensa de la libertad ejemplificada en la posibilidad de tomar una cerveza respirando el humo de los atascos madrileños, nos lleva a concebir la misma como la satisfacción inmediata de cualquier deseo. Hedonismo en su máximo expresión. Ante esta situación, Victoria Camps propone la necesidad de un ETHOS a la griega. La búsqueda de una manera de ser, de unas costumbres, de unos valores éticos, etc. que nos oriente en el camino a la recuperación de la confianza social.

2.        “No hay DEMOS sin ETHOS” (p. 33). Más si cabe en una sociedad, la de hoy, donde no hay un nosotros dispuesto a luchar por un bien común. Estamos inmersos en la búsqueda de un nuevo CONTRATO SOCIAL, al más puro estilo Rousseau o incluso Locke, pero que no se base en el miedo (o incertidumbre económica y social). Se hace vital restablecer una cultura de la confianza, ante un panorama de DESCONFIANZA como fenómeno estructural. Victoria Camps aboga por la CONFIANZA como una valor moral y cívico, que no se decreta ni se impone; se construye (desde la educación ética).

3.        “Para los filósofos griegos, el hombre libre era el que ponía su vida al servicio de la colectividad” (p. 43). En esta línea, el presidente F.D. Roosevelt, en su discurso sobre el Estado de la Unión (6 enero 1941), se refirió a 4 libertades que había que añadir a la libertad de expresión y la libertad religiosa: “libertad para trabajar, libertar para disfrutar del fruto del trabajo realizado, libertad de poseer y controlar las propiedades y libertad para participar en un mercado libre y desarrollar plenamente el propio potencial”. Camps hace hincapié en que vivimos en “sociedades atomizadas”, sin vínculos de solidaridad o fraternidad, incapaces de encarar misiones comunes. Es el nuevo individualismo contemporáneo que debilita la cohesión social y erosiona la confianza mutua. Es el contradictorio e imposible en términos intelectuales liberalismo libertario.

4.        Ante este panorama, Victoria Camps plantea la necesidad de forjar un nuevo carácter, dada la crisis institucional ocasionada por la corrupción, la falta de transparencia y la mala gestión, elementos que provocan una profunda desafección ciudadana. Camps defiende que, teniendo en cuenta la educación religiosa que durante siglos ha impuesto la represión de los deseos como reflejo de buen comportamiento, se hace necesario “atreverse a pensar” frente a la ESTULTOFILIA, que para Camps es “el síndrome del pensamiento cero, una búsqueda de entretenimiento y la superficialidad que transforma el psiquismo, refractario al pensamiento y al sufrimiento que este trae consigo” (p. 69). Para combatir esta lacra, Camps propone la solución por la vía de la educación, pero una educación como tarea colectiva (ética pública).

5.        En línea con la idea anterior, la educación colectiva se vertebra en un sistema político denominado “democracia cuidadora” que detecta necesidades y reparte responsabilidades: “el nosotros es la esperanza”.

6.        En una puesta en práctica de las éticas aplicadas, se hace necesario acercarse a las personas. “Los jóvenes han dejado de confiar en un futuro planificable y se han acostumbrado a disfrutar del presente cuando la economía de sus padres se lo permite” (p. 119). La INTERDEPENDENCIA entre las generaciones es una realidad de la que el espíritu individualista no quiere hacerse cargo. “Toda sociedad debe ofrecer el abordaje de las necesidades de cuidado” (p. 127). Ante esto se ha creado una SOCIEDAD CAPITALISTA en la que los valores de la independencia, la autonomía y la autosuficiencia nos ofrecen modelos de vida que condenan forzosamente a la sociedad. Estamos ante la reivindicación y la necesidad humana del derecho a ser cuidado, como un derecho social. Estamos ante el cambio de paradigma de vida: SOLIDARIDAD, COOPERACIÓN Y EMPATÍA (p. 130). Camps ofrece estos valores ante el despiadado capitalismo que nos devora sin compasión.

7.        “No creemos en la Educación” como la concebía Aristóteles, puesto que vivimos una realidad que incita a la competencia, frente a un ethos que busca construir solidaridad. Así se puede apreciar claramente en las últimas leyes educativas. “Es legal, me ciño a cumplir la ley por encima de la ética y la moral” es el reflejo del fracaso del liberalismo individualista que no puede educar moralmente a cualquier comunidad.

8.        Camps hace hincapié en la indiferencia hacia las desigualdades de nuestra sociedad. “Si las diferencias tienen que ser respetadas, las desigualdades que mayormente son económicas tienen que ser corregidas” (p. 157). Poco nos queda que hacer como sociedad ante la tiranía del mérito, aunque los que más la predican son los que menos la cumplen. Libertad, igualdad y fraternidad, valores revolucionarios de la Francia dieciochesca que todavía adolecen de su plenitud, sobre todo el último de ellos, dado que falta el deber hacia la colectividad (p. 164): “nos falta el ethos cívico”. En esta batalla juegan un papel clave la desinformación y la polarización: los medios y las redes sociales multiplican rumores y noticias falsas.

9.        En un camino difícil, Camps propone acercarse a las personas de verdad, con voluntad de servicio, siendo este uno de los deberes pendientes de asumir en un mundo que no deja de advertir con las sucesivas crisis que somos frágiles y dependientes, que la necesidad de compañía y afecto es mutua (p. 196). Ante esto, siguiendo con el desplazamiento de la ética y la amoralidad promulgada y practicada por nuestra sociedad, Camps aboga por madurar moralmente, algo que no implica renunciar a la libertad, “sino entender que la libertad buena va de la mano del discernimiento” (p. 201). Es urgente responsabilidad moral como un compromiso activo con el bien común.

10.  Camps recoge a lo largo de todo su ensayo que la desconfianza actual no es algo circunstancial, es un fenómeno estructural generado por el individualismo, la crisis de las instituciones, la desinformación, la polarización y la incertidumbre social. Se hace indispensable recuperar la confianza a través de la ética pública, la transparencia, la responsabilidad colectiva y la educación cívica.

Abre el libro de Camps, abre tu mente y fortalece tú ética y tu moral.

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