lunes, 19 de enero de 2026

ENERO 2026: NO SOMOS TAN DIFERENTES. Una lectura para reflexionar sobre nuestro comportamiento como colectivo (las epidemias)

DIARIO DEL AÑO DE LA PESTE. Daniel Dafoe.




                  En el verano de 2022 decidí releer la obra de Daniel Defoe, DIARIO DEL AÑO DE LA PESTE, que hacía ya entonces 15 años había tenido la oportunidad de consultar y leer durante mis estudios en Sevilla de la licenciatura de Historia. En el marco de una pequeña investigación historiográfica acerca de la peste atlántica de finales del siglo XVI y su influencia en España me sumergí en sus páginas. Con esta distancia que da el tiempo y con la experiencia personal de haber vivido la pandemia de la COVID-19 saco una conclusión fundamental como historiador: a pesar la insistente idea por parte de la comunidad científica de la necesaria distancia en el tiempo (perspectiva) para poder realizar un análisis objetivo y sin influencias venidas o derivadas de experiencias personales, el hecho de vivir este tipo de acontecimientos resulta enriquecedor para el propio análisis si se consigue al mismo tiempo ser consciente de las diferencias de los escenarios en cuestión. 

                  La lectura de la obra de Defoe y del relato que hace de una epidemia de peste hace que nuestra visión de este tipo de cuestiones y de los comportamientos humanos se haya complementado, fruto de la suma del “poso” conformado por el conocimiento histórico acumulado y de la experiencia de campo de la que hemos podido extraer enseñanzas básicas al tiempo que nos adentrábamos en las páginas del libro de Daniel Defoe. 

                  Defoe publicó esta obra en 1722, cuando el tema estaba de actualidad por la peste de Marsella del año anterior, después de meses de preparar este sensacional reportaje retrospectivo sobre la epidemia de peste bubónica de Londres, que en 1665 causó más de 100.000 víctimas. Se trata de una impecable reconstrucción que abarca toda la vida de la ciudad durante aquellos trágicos meses, un relato que por su viveza y sus detalles parece de un testigo presencial (aunque entonces el autor sólo tenía 5 años). Su crónica de la peste ha pasado a la historia como un modelo de narración escrupulosa, apasionante y llena de verdad humana. No olvidemos que estamos hablando del mismo autor de Robinson Crusoe.

                  Estas son los 10 argumentos que consideramos clave para su lectura y su comparación con nuestros días:

1.        Las desigualdades sociales son determinantes para entender los efectos de la epidemia, antes y ahora. El autor destaca que la peste “se centraba principalmente en las parroquias de extramuros, que, por estar más pobladas, y también por estar habitadas sobre todo por gente más pobre, era mejor presa para el mal que las de las de la ciudad propiamente dicha”.

 

2.        En situaciones de desesperación es el momento de los “predicadores”:

 

Así la hipocondriaca fantasía ve

navíos, batallas, ejércitos en el cielo;

hasta que los ojos más firmes disuelven los vapores,

y todo vuelve a ser lo que era antes: nubes

 

3.        El vital papel desempeñado por los sanitarios (ayer y hoy): “Tampoco es querer negar el esfuerzo y la dedicación de los médicos decir que fueron víctimas del mal común; tampoco es esta mi intención; es hacerles un elogio el decir que arriesgaron sus vidas hasta el punto de que las perdieron al servicio de la humanidad

 

4.        Las ordenanzas concernientes a la epidemia de peste, redactadas y promulgadas por el Lord Alcalde y los regidores de la ciudad de Londres: “gracias a estas medidas, cuando en toda la ciudad morían cerca de mil personas cada semana, dentro del recinto de las murallas solo morían 28, y este recinto, durante todo el tiempo de la epidemia, en proporción fue el lugar más seguro de toda la ciudad”. Son medidas que tienen una relación directa con las que en nuestros días tomamos con respecto a la pandemia de la COVID-19.

 

5.        Resulta interesante que, en un momento del relato, hablando de las medidas, el autor saca 3 conclusiones “que quizás más adelante puedan ser útiles para quienes me lean, si alguna vez deben sufrir una prueba tan terrible como esta”. A nosotros nos interesa la segunda en tanto en cuenta hace referencia a la necesidad de recursos para los sanitarios y su disposición de medios (recortes en la actualidad):

 

2. Fue un grave error que en una ciudad tan grande como esta no hubiese más que un hospital de apestados.

 

6.        Tampoco entonces como ahora se actuó con precaución y previsión: “Es necesario que repita que nada fue más fatal a los habitantes de nuestra ciudad que la singular imprevisión de las mismas gentes, que durante el largo periodo que tuvieron indicios de que se avecinaba la epidemia, no tomaron ninguna precaución”.

 

7.        La cuestión de la INFORMACIÓN (Datos) en estas coyunturas se convierte en un problema (intencionado o no): “Sin embargo, cuando digo que los oficiales de la parroquia no dieron las cifras completas, ni prestaron demasiada atención a ese asunto, que piense el lector cómo se puede ser minucioso en tiempos de una calamidad tan terrible”.

 

8.        “He oído hablar de un apestado que, ante el sufrimiento y los dolores que le producían sus bubones, de los que tenía tres, saltó de la cama en camisa, se calzó y ya que tenía tres, saltó de la cama en camisa, se calzó y ya se disponía a ponerse la casaca; pero tuvo que luchar con la asistencia, quien le arrancó la prenda, pero él la derribo, pasó por encima de su cuerpo, y se precipitó escalera abajo, saliendo a la calle y dirigiéndose derechamente hacia el Támesis -sin más vestido que la camisa- mientras la asistencia corría tras él, llamando a gritos al guardián para que le detuviera; pero el guardián al verle se asustó y como tuvo miedo de tocarle, le dejó pasar; él siguió corriendo hasta llegar a las escaleras de Stillyard, y allí se quitó la camisa y se lanzó al Támesis, y como era un buen nadador logró atravesar el río; y como la marea estaba subiendo, es decir, que iba en dirección oeste, no llegó a la otra orilla hasta los alrededores de las escaleras de Falcon, donde se puso a correr por las calles, desnudo como iba, durante un buen rato, hasta que, al ver que la marea había subido, volvió a echarse al agua, y regresó a nado, tomando tierra en Stillyard, y volvió a ponerse a correr por las calles hasta su casa, llamó a la puerta, subió la escalera y se metió de nuevo en la cama; y esta terrible experiencia le curó de la peste, es decir, que los violentos movimientos de brazos y piernas, pusieron en tensión las partes del cuerpo donde tenía los bubones, es decir, los sobacos y las ingles, e hicieron que maduraran y reventaran, y el frío del agua calmó la fiebre que tenía en la sangre”. Entonces igual que ahora, observamos actuaciones desesperadas en momentos de desesperación. 

 

9.        “(…) una mayor proximidad de la muerta no tarda en reconciliar a los hombres de buenos principios (…). Otro año de peste hubiese reconciliado a todos; el contacto directo con la muerte o con males que amenazan con ella, hubiera esfumado la hiel de nuestros caracteres, borrado las animosidades que nos separaban y nos hubiera hecho ver las cosas con ojos distintos de los que antes lo mirábamos todo”. Se trata de una reflexión de Defoe que no pierde actualidad. Nos recuerdan estas palabras que las mentalidades son las estructuras que más lentamente se mueven en la Historia.

 

10.  “Saldremos mejores”. Ese fue el eslogan que se acuñó en la pandemia, cargado de optimismo, que se acabó evaporando al poco tiempo de volver a la normalidad. Daniel Defoe recoge en su libro una reflexión que representa esta misma tesitura más de tres siglos atrás: “Pero esto no se consiguió, y sobre todo después de que hubiera visto la situación en que se había encontrado la gente, y la afabilidad con la que todo el mundo se trataba en aquella época, prometiendo tener más caridad para el futuro y no promover más rencillas; decía que cualquiera que les hubiera creído que por fin la gente iba a vivir unida con un espíritu nuevo. Pero, como decía, esto no se consiguió. Las discordias siguieron existiendo”. Las 100 últimas páginas del libro son un verdadero tesoro para traerlas a nuestros días y compararlas con nuestro comportamiento ante la pandemia vivida en 2020-2021. 

ENERO 2026: NO SOMOS TAN DIFERENTES. Una lectura para reflexionar sobre nuestro comportamiento como colectivo (las epidemias)

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